Y digo yo: ¿por qué si estamos acabando el mes de julio en un país del hemisferio norte, en un supuesto verano, estamos padeciendo inclemencias tales que han llevado a declarar la alerta amarilla por temporal, mientras a poco más de 200 km están con alerta naranja por altas temperaturas; todo esto tras un invierno especialmente duro en una zona habitualmente suave en cuanto a cuestiones climáticas? Por supuesto, pretendía ser irónico. Eso, o que me hago demasiadas preguntas. Pero aviso: mientras esté con el proyecto, me da completamente igual el tiempo que haga, como si tengo que ir en trineo a Caixanova. Pero como a partir del lunes me vengan temporales y me dejen sin ir a Samil, voy a enfadarme profundamente. Dicho está.
En imagen, una señora intenta cruzar la calle en pleno diluvio. Bien mirado, es un robado que me podría costar algún que otro disgusto jurídico...
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