Sin ir más lejos, este fin de semana pasado se ha celebrado en la ciudad el Vigo Transforma, una propuesta musical nacida bajo el amparo del Xacobeo. Aunque en un principio se hablaba de acercar una versión gemela del FIB precisamente, al final la cosa quedó en dos días de música indie en el muelle de transatlánticos. Una oportunidad para juntar a modernos gafapastas al son de The XX, Orbital o Love of lesbian. Y buena gente también, venida principalmente de Burela y A Coruña. Dicen los números que pasaron 12.100 personas, una cifra nada despreciable para una cita que se estrenaba y que, posiblemente, nunca más se vuelva a saber de ella.
El Vigo Transforma era el contrapunto al Sonar Galicia celebrado en A Coruña el pasado mes de junio. De música indie a cultura electrónica de todo tipo. Una réplica de la cita de Barcelona con una propuesta cargada de música avanzada y arte multimedia. A saber si se podrá repetir o sólo fue una experiencia auspiciada por el Xacobeo.
Pero el gran festival del verano gallego es, fiestas de orquesta a un lado, Ortigueira. Es una de las citas de música folk más internacionales y reúne anualmente a un centenar de miles de seguidores. Una verdadera sorpresa la gran acogida que tiene.
Y hablando de citas musicales, las ciudades empiezan con sus fiestas locales. Ayer, sin ir más lejos, Norah Jones se pasó por Vigo, un interesante preludio a Mika. El viernes Santiago tiene reservada la noche para Melendi; o, mejor dicho, para los vigueses Martynez. Un concierto muy recomendable en la Plaza del Obradoiro.
En imagen, Martynez durante el último concierto que vi, en la sala Iguana. Por supuesto, mejor eléctrico.
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