El escenario es ese gran lugar de la música olívica (sí, es la forma cursi-poetico-patriótica de referirse a Vigo): Castrelos. Este rizoso (*robo esta palabra) libanés va a preguntarse cómo consiguieron engañarle para actuar aquí, que no deja de ser un auditorio al aire libre con un escenario de 300 metros cuadrados. Y también con una pequeña zona polvorienta de pago, un foso de varios metros de profundidad y la inmensidad gratuita de un bosque distribuido en cuestas, bancales y algo parecido a piedras heridas por las hierbas. Pero cuando haya visto toda la parte mala, empezará a leer algo así como Leonard Cohen, Norah Jones, Keane, Franz Ferdinand, Pet Shop Boys, The Prodigy,Los Secretos o Deluxe, aunque también Amaral, David Bisbal, La Oreja de Van Gogh, Hombres G o El Canto del loco. Besará el suelo y dirá que para una ciudad de este tamaño y tan alejada de los grandes circuitos de la música, no está nada mal.
Y tocará el mejor concierto de su vida. Verdad o no, como nunca volverá a repetir en Galicia, el público lo creerá. Nos habrá contado cuentos de divas, de baile trasnochado, de vida avanzada, de paraguas de colores girando sin parar, de optimismo desmedido o de finales felices. Y al salir espero cambiar rizoso por rizosa. O algo así quiero.
En imagen el teatro romano de Vigo. Bueno, o el auditorio al aire libre de Castrelos. Me gusta este sitio y tengo ganas de estrenarlo. Los más veteranos del lugar seguro que pueden contar grandes momentos vividos allí...
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