Mordiendo la manzana correcta

Publicado el lunes, 16 de noviembre de 2009

Allá por el 94 empecé con clases de informática, aunque ya trasteaba con ordenadores desde algunos años antes. Fui un curso, pero recuerdo que llegaba a clase y todas las computadoras eran iguales, excepto una fila que siempre estaba vetada y tenía un par de ordenadores con pantallas verdes y naranjas y otros aparatos con un símbolo bastante colorido. Concretamente una manzana. Macintosh se llamaban. Yo tuve entre mis manos un 286, un 386 y luego un 486. Más tarde llegaron los Pentium y los AMD; con un núcleo, dos o cuatro. Y trasteé en MS-DOS, Windows 3.1, 3.11, NT, 95, 98, 98 SE, Millenium, 2000, XP Home Edition, XP Professional, Server 2003, Vista Home Basic, Vista Home Premium y 7. Y la manzana mordida, siguió ahí.


La manzana siguió dando vueltas por ahí, a veces en ordenadores de la facultad y otras bajo el brazo de un profesor con gafas de pasta. Incluso en el máster apareció un director con un Air y en mi departamento existen dos (por supuesto, lejos de mi alcance). En unas prácticas también estaba y, recuerdo, más de una vez lo vi por el Punt. Y supe que algún día acabaría por tener una manzana. Había gente que, incuso, escuchaba música en una manzana; a veces veía vídeos y fotos.

Hoy, por fin, me toca morder la manzana a mí. No, no tengo un portátil Mac, pero sí un Ipod Touch, que además no me ha costado nada. Y esto promete ser el principio de una bonita amistad... Y también promete hacerme más insoportable todavía. El siguiente eres , no sé cuándo, ni cómo todavía.

En imagen, yo mismo comprobando cómo se ve este blog a través de él. Imágenes como ésta me obligan a escribir entradas más ligeras, que luego es una faena bajar y bajar y bajar...

De petroleros que se olvidan fácilmente

Publicado el sábado, 14 de noviembre de 2009

Ayer se cumplían siete años del hundimiento del Prestige, la mayor catástrofe medioambiental que ha afectado a Galicia en la última década (aunque también tendríamos que considerar los incendios de 2006). El caso es que, recurrentemente, el asunto vuelve a la luz pública cada mes de noviembre, a mediados, y se habla de que casi todo sigue igual. O dicho como una verdadera patada en el estómago: una de las movilizaciones populares más importantes posiblemente de la historia contemporánea de Galicia no ha servido de nada. Ni más, ni menos.


Recuerdo que ahora hace siete años siempre me enteraba de las últimas noticias de la catástrofe del Prestige de la última manera: el informativo nocturno de RNE al salir del instituto, en el coche del padre de Julio. No podía evitar pensar en otras cosas, era una época rara la verdad. Y todo aquello de los hilos de fuel, de las galletas de chapapote y de no sé qué más. Me parecía tan lejos como doloroso.

Pero mira si da vueltas la vida que ahora estoy aquí y todo ha dejado de ser raro. O se ha vuelto más, no sé. Y el que se entretiene viendo petroleros pasar frente a la ría soy yo. Dicen los medios que ahora la mayoría son bicasco e incluso tricasco, pero eso tampoco garantiza nada. Dicen que el sistema de coordinación sigue sin funcionar, no me extraña. Incluso dicen que un temporal como el de este fin de semana daría más de un susto a algún que otro petrolero que se pasea por la zona. Dicen tanto, que sólo se volverá a hablar del tema con seriedad el día que vuelva a pasar algo.

En segundo plano de la imagen, frente a las Cíes un mercante espera para entrar en el Puerto de Vigo, mientras un petrolero cruza la boca de la ría. En primer plano, unos valientes bajan del Faro de las Cíes.

De la globalización y sus pequeñas miserias

Publicado el jueves, 12 de noviembre de 2009

Leo en prensa: El 80% de España ya se puede ver en Google Street View. Y me hace gracia, porque hace cierto tiempo que pillé a la vecina de mis padres descargando la compra del coche. Además, ya había recorrido Londres y alguna que otra gran ciudad a ritmo de flechas.


Pero recuerdo que en A Coruña me crucé un par de veces con el conocido coche. Una de ellas la recuerdo perfectamente; la otra, la tengo en el olvido (creo que no iba sólo, seas quien seas, si te acuerdas, ¡avísame!). Y me da por buscar en Google Street View la calle, selecciono y...¡toma! Desde ahora ya no sólo tengo cuenta en todos los servicios inimaginables de Internet, sino que también estoy en Google Street View. Con la cara difuminada, pero ahí estoy, junto al marido de la prima de mi novia, Diego. Y con mi nórdico de Zara Home recién comprado. Éstas son las cosas que te ponen de buen humor un jueves después de 9 horas y media trabajando...

Este asunto me deja una reflexión: ¿soy el único que está en Google Street View? Y, otra más relevante para mi blog, ¿vais a permitirme que abuse de este servicio a partir de ahora? Sí, por supuesto.

En imagen, Diego y yo con mi nórdico, camino de no sé bien qué menester. Recuerdo que el frío no había llegado e, incluso, hasta el día (por una noticia que hablaba de Castelló). Imágenes como ésta me hacen sonreir al saber que nunca hice nada malo en A Coruña (y mucho menos que atravesara la privacidad de Juan Flórez nº 11.

Estilos musicales desconocidos

Publicado el lunes, 9 de noviembre de 2009

El otro día de vuelta del trabajo pasaba por la puerta de este pub, repleto los sábados por la tarde de preadolescentes que acuden a las sesiones light. Se llama Embassi y recientemente un camión-hormigonera se empotró literalmente en su puerta, media hora después de que yo pasara por ahí.


Un sitio como otro cualquiera, pero con un cartel bastante atractivo en el que mostrar la programación de los próximos días. Y leo: Embassi House, Fluor Party, Embassi House y Fly Party. Vale, las sesiones "Embassi House", está claro que son "lo de siempre". Pero, ¿qué narices es una "Fluor Party"? Porque a mí me recuerda a aquellos enjuagues de flúor de la escuela...Y, lo que es peor, ¿de dónde sale una "Fly Party"? ¿Estoy demasiado desconectado del mundo? Al menos, ¿sonará algo conocido? Y una última duda: ¿por qué todo en inglés? ¿Debería pensar en llamar a este espacio algo así como From Poniente To Levante?

En imagen, el cartel del pub Embassi, patrocinado por Coca-Cola, que para algo es año santo. Imágenes como ésta me sumergen en el maravilloso mundo de la invención de nombres en el mundo de la noche.

Si Amancio lo dice... (II)

Publicado el sábado, 7 de noviembre de 2009

Puntual a su cita de noviembre, ¡bendita sea la Navidad! Y no es que me haya comprado un calendario con varias hojas menos o me haya dejado llevar por los deseos consumistas, sino que hay tradiciones que no se deben mover. Como por ejemplo que, desde que estoy en Galicia, mi Navidad empieza cuando él lo dice. Y desde esta semana, él lo dice. Puede que ya no esté en A Coruña y en cierta manera se diluya el embrujo...pero cuando en conversaciones de café descubres que los abrigos de tus compañeros tienen detrás al gran genio, sientes que todo sigue igual.


En imagen, uno de los escaparates de Zara del centro comercial Gran Vía, en Vigo, el más grande de galicia. Imágenes como ésta me hacen pensar que ya casi estoy comiendo turrones.

El año que se iba a quemar Galicia (II)

Publicado el miércoles, 4 de noviembre de 2009

Si el otro día hablé de la fallida programación del Xacobeo 2010, hoy toca centrarse un poco en la rumorología relativa a Vigo. Porque sí, esto de concentrar el año Xacobeo en Santiago teniendo dos ciudades como Vigo y A Coruña que son 3 y 2,5 veces más grandes, tiene sus complicaciones. Que sí, que Xacobeo tendría que ser igual a Santiago, pero bueno, qué os voy a contar de luchas de poder que no conozcáis.


Como decía, aunque la mayor parte de los actos tienen como sede a la capital, unos cuantos se dejan caer 60 kilómetros más al norte o 100 kilómetros más al sur. Por ejemplo, el próximo año se podrá disfrutar de una versión light del Sónar de Barcelona en A Coruña. Muy bien para la gente a la que le guste la música electrónica (aunque teniendo en cuenta la amplia programación de grandes eventos que tenemos por aquí, será mejor no mostrarse tan exigente).

La clave es que en Vigo todavía no se ha anunciado nada. Vale que no somos capital de nada (bueno, de comarca sí), ni tenemos equipo en primera división. Pero feo estaría no programar ni un acto por aquí. Aunque sea el inicio/cierre de la gira Camela Unplugged. Así que, los rumores dan mucho juego mientras. El más insistente dice que un sucedáneo de FIB se dejará ver por aquí, que yo ya me iría dando con un canto en los dientes (pero también es cierto que si todo lo que publica este medio fuera fiable, ahora mismo yo tendría mis ahorros en Caja Madrid o vete tú a saber dónde).

Pero la bomba que está en boca de algunos sectores desde hace un par de semanas dice que U2 quiere 5 millones de euros más en septiembre de 2010 y Vigo es un buen sitio para conseguirlos. Sí, sí, como suena: están pensando en meter un concierto en la península a finales de septiembre de 2010, aprovechando que el 29 de septiembre tocan en Sevilla y el 2 de octubre en Coimbra (en Portugal, entre Lisboa y Oporto). Se comenta que el alcalde estaría dispuesto hasta a montar el escenario en las Cíes. "¡Que pidan por esa boquita!", grita por los pasillos del concello. Y tan sólo faltaría un pequeño detalle: quién pone los 3 millones que piden los irlandeses, que seguro que se amortizaban en 2 horas (aproximadamente el tiempo que tardarían en venderse las entradas). Aunque claro, no es un detalle menor: por supuesto que la iniciativa privada no está para poner estos caudales y la pública autonómica, en fin, tampoco lo parece. Y aquí es donde uno se pregunta aquello de "para qué sirven los políticos". Porque si enterrar 300 millones de euros en la Cidade da Cultura (próximamente en este blog) es fácil...sacar 3 millones de euros para U2 tiene que ser todavía más sencillo.

En imagen, el mejor disco de U2, en una versión lanzada algunos años. De fondo, la botella de agua edición especial -pseudocoleccionista- lanzada por Mondariz para conmemorar el Xacobeo 2010.

La tarde inesperada

Publicado el lunes, 2 de noviembre de 2009

Un valenciano sabe siempre cuando se acaba una mascletà, un castillo de fuegos artificiales o una traca cualquiera. Siempre. Y eso es un axioma irrefutable, aquí y en la China comunista. Y así acaba esta historia.


Esta tarde era una tarde cualquiera, lluviosa y bastante aburrida. Recordando clásicos y reposando una semana especialmente dura. Pero, en uno de aquellos claros impredecibles, me dio por bajar a pie de ría a desintoxicarme de tanta tranquilidad. Chispeaba un poco o eso parecía. Con cuidado para no resbalar, llegué al puerto. Y me encuentro un castillo de fuegos artificiales, con cierto ritmo, que no es poco.

Me acerco y pregunto. Una señora mayor me explica que hay dos cruceros gemelos en el puerto y que uno de ellos cumple 44 años y es su último viaje. Luego lo desguazan porque no cumple con las nuevas normas de navegación. Para despedirlo, está inmerso en una ruta de 37 días que le acercará a 18 puertos. Y en cada puerto que atraca, una fiesta con misa, recepción de las autoridades locales y fuegos artificiales. Vigo no podía ser una excepción y ha habido misa, recepción y fuegos, en este caso de la pirotecnia Caballer. Y allí estaba la gente, agolpada en las terrazas o parada por las aceras, contemplando el espectáculo. Muy bonito y bien montado. Se nota que llega el final y la gente sigue igual. Yo arqueo las cejas, está a punto de acabar. Y acaba, la gente no se mueve, espera una carcasa más, una palmera que siga. Pero no, se ha acabado.

Porque un valenciano sabe siempre cuando se acaba una mascletà, un castillo de fuegos artificiales o una traca cualquiera. Siempre. Y eso es un axioma irrefutable, aquí y en la China comunista. Y así acaba esta historia.

En imagen, parte del castillo de fuegos artificiales, junto al puerto pesquero de Vigo. A la derecha, con una discreta y festiva hilera de luces, se adivina el crucero, detrás de la estación marítima y el muelle de transatlánticos.

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