Chove, chove e chove (enero y diciembre de 2009)

Publicado el sábado, 7 de marzo de 2009

Estaba esta tarde disfrutando de otro día más de perros, en casita y bien calentito, cuando caí en la cuenta de que no había transformado en estadísticas todo ese conocimiento que acumulo diariamente. Sí, mi casi enfermiza afición a controlar todo, a sacar estadísticas hasta de las cosas más absurdas. Afortunadamente, lo he solucionado...

El caso es que el tiempo, en estos dos meses, se ha portado de manera muy diversa en A Coruña. En enero tuvimos otro mes más de lluvia eterna, pero que dejó paso a un febrero maravilloso. Dos semanas de sol y más sol que nos hicieron olvidar tres meses de pocas alegrías meteorológicas (aunque no he podido contabilizarlos todos porque volé a Valencia).

Homenajes (IV)

Publicado el viernes, 6 de marzo de 2009

Tarde o pronto, sabías que tenía que llegar. Era cuestión de tiempo y más cuando lo que utilizo para homenajearte es un blog. Voy algo pasado de tiempo, pero nunca es demasiado tarde. Y de tan pasado que voy, mira por donde que llego casi justo a tiempo. No es una adivinanza, sino mi particular homenaje a la nueva vida de Toni (eternamente ligado a "de Crevillent"). Básicamente porque desde hace un mes es el chico de Medio Ambiente en EFE Alicante y su blog (antíguamente conocido como Paris-València), ahora es un lugar más respetuoso. Suerte con lo que tienes entre manos. Bueno, tampoco con todo, todo... ;)

En imagen, una de las cosas que se me ocurrió hacer cerca de la playa de Vilagarcía de Arousa. Un poco de césped, una flor, una cámara y todo lo que sé sobre fotografía gracias a Renard. Sencillo, pero directo.

El cambio (in)esperado

Publicado el lunes, 2 de marzo de 2009

Hace un rato estaba escuchando Los desayunos de TVE y un periodista de La Voz de Galicia hablaba de que los resultados de las elecciones gallegas de ayer "se venían venir". Me hizo gracia esta frase, especialmente cuando su diario, así como el resto de los medios, no había pronosticado una victoria del PP y menos con 39 escaños. Se suponía que se mantendrían las tendencias y los diversos escándalos de cada partido anularían los del resto. Pero no.

Encontrar una explicación a esta situación es difícil. De hecho, hay quien dice que es por culpa de la crisis y, posiblemente, motivos no le faltan. Las encuestas (las mismas que fallaron) daban una holgada victoria del bipartito de haberse celebrado las elecciones en noviembre. Pero fue una apuesta personal de Touriño y Zapatero mantener las fechas, aun sabiendo qué podía significar.

Incluso algunos se empeñan en trazar perspectivas estatales a estas elecciones que, huelga decir, son gallegas. Me refiero a los escándalos diversos de todos los partidos y a la situación socioeconómica general. Incluso algunos valientes se empeñan en decir que es un buen termómetro para medir a Zapatero/Rajoy. No sé, no sé...

También se escucha que existe un descontento entre el votante progresista o indeciso, que se ha desencantado tras cuatro años en los que se esperaban cambios más evidentes. Muy razonable. Las expectativas de las anteriores elecciones, con la gestión del Prestige de fondo y la inercia de Zapatero, eran muy elevadas. Un gran número de votantes, tanto jóvenes como indecisos, creyeron que era necesario un cambio. Cuatro años después, volvieron a creerlo. Y pongo el acento en que es la segunda vez que le pasa esto al PSG. Algo habrá que revisar para encontrar una explicación a por qué no pueden retener el voto y aprovechar el balance de cuatro años de gobierno.

En este sentido ha habido un gran desgaste del perfil de centro-izquierda del PSG y nacionalista del BNG. Es lo que siempre pasa con los partidos, que existe un porcentaje de fricción que no tolera las coaliciones. O no a cualquier precio y para siempre. Y si a eso le unimos el numerito de feria de determinadas asociaciones, pues da la impresión de que en Galicia se vivía en una tiranía nacionalista (gallega).

Y precisamente ese cambio no ha llegado de la Galicia rural y envejecida. Ha sido posible gracias, contrapronóstico, al Eje Atlántico y las grandes ciudades. Muy significativo. Es decir, no han decidido las personas mayores, las aldeas, los emigrantes. No, ha sido la Galicia de a pie, la que vive en mi finca y trabaja en la industria o servicios.

No se debe olvidar la sangría de votos por cuestiones locales. En Pontevedra, por promesas incumplidas con la empresa papelera que tienen en la ría; en A Coruña, tal vez por la nula implicación del ex alcalde socialista Paco Vázquez en la campaña (al que, muy pronto, le dedicaré una entrada). Y así en el resto de ciudades.

Es por ello una victoria imprevista, pero muy justificada. Y digo justificada con todos los reparos del mundo, porque los motivos, a posteriori, son fáciles de encontrar. En cualquier caso, es lo que ha decidido una amplia mayoría de los gallegos y así debe ser. Aquí acaba mis entradas sobre el seguimiento de las elecciones gallegas y, en el mejor de los casos, seguiré en los comentarios.

En imagen, el futuro presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, fotografiado en un panel durante la campaña electoral. Cabe decir que la foto es justo del día después a Carnavales. Aquí, sobre todo, guasa.

Feijóo presidente

Publicado el domingo, 1 de marzo de 2009

No lo decía ningún sondeo. Ninguno. En el mejor de los casos Feijóo sacaba 37 escaños, justo uno por debajo de los 38 de rigor que marca la mayoría absoluta. Pero la realidad siempre supera a los sondeos y el popular Alberto Núñez Feijóo será presidente de la Xunta, cuatro años después de que Fraga perdiera las elecciones.

Con algún que otro voto por contar, el PPdeG se ha impuesto con 39 diputados, frente a los 24 del PSG y el BNG. Eso implica que los socialistas pierden un escaño en Pontevedra y el BNG en A Coruña. Y es que el mito de la Galicia interior que apoya al PP y la urbanita que apoya al progresismo, se hunde. La crisis, dicen algunos.

Estamos en las elecciones más raras que recuerdo. Se decía que con una alta participación, el PPdeG no tenía nada que hacer. Pues ni con ésas: la participación más alta de la historia y Feijóo presidente.

En los próximos días habrá tiempo, en este blog y por los medios, de iniciar la reflexión alrededor de estos resultados. Que hoy, en el fondo, es demasiado tarde y han pasado demasiadas cosas.

En imagen, un momento de la noche electoral en mi ordenador: los principales diarios, la página de las elecciones de la Xunta y este blog. Muy completo, aunque a años luz del ordenador de Eloy.

Jornada electoral

Galicia vive su decisiva jornada electoral. Tras varios meses de campaña de fondo y dos eternas semanas de reproches y escándalos cruzados, esto se ha acabado y los gallegos deciden. Justo ahora empiezan a votar los últimos que quedan, porque los emigrantes gallegos en Argentina ya lo han hecho, así como los que utilizan el voto por correo. Yo, como ni estoy empadronado, ni soy emigrante gallego en Argentina, me conformo con mirar. Y elaborar mi particular lista de cosas que se pueden hacer cuando hay unas elecciones y no puedes votar:

  • Dormir hasta las 20h, sin ningún tipo de remordimiento.
  • Comerte todas los caramelos y piruletas que te han regalado, pensando que podrían comprar un voto hipotético.
  • Intentar adivinar a quién va a votar cada persona que te cruzas.
  • Intentar convencer a los vecinos de a quién deben votar.
  • Leerme reposadamente los programas electorales y contar las veces que se repite la palabra "crisis".
  • Ir a un colegio electoral e indignarme porque no me dejan votar.
  • Recontar los calcetines que tienes y clasificarlos por colores. Elaborar gráficos y trazar posibles pactos de gobierno si no hay una mayoría absoluta.
  • Ahondando en los calcetines, hacer sondeos a pie de cajón.
  • Ir a dar una vuelta en el yate de algún constructor.
  • Montar una pequeña trama de corrupción, en la que implicar a varios compañeros de piso.
  • Cambiar el frutero por un superfrutero, tan grande y moderno que sólo tiene uno igual Obama.

Y es que, quien se aburre hoy es porque quiere...

En imagen, lo más parecido a votar que voy a hacer hoy, es decir, meter uno de los múltiples sobres con votos en el buzón. Imágenes como ésta me demuestran que necesito unas elecciones, ¡yaaaaaa!

¡Y yo con estos pelos! (y III)

Publicado el sábado, 28 de febrero de 2009

Al final parece que no me va a pillar el tren de las elecciones gallegas, aunque será por centímetros. Y es que, aunque me ha costado lo que no está ha escrito, voy a cerrar campaña con Anxo Quintana (cuidado los lectores apitxats del blog), el líder del BNG. Al fin y al cabo, sobre él recaen nuevamente parte de las esperanzas progresistas de que Feijóo no llegue al poder.

Quintana nació en Ourense, como Feijóo. Y, a diferencia del líder popular, sí conecta bien en el entorno rural. Y esa puede ser uno de los secretos de su éxito, que sabe llegar a la clase urbanita-trabajadora de las ciudades, pero también con la Galicia rural. Según dicen, es el digno heredero de Fraga montando saraos con la tercera edad. Una doble faceta, la populista y la intelectual, que sólo puede darse por estas tierras. Casi tan especial como que Quintana trató de ser médico, pero lo dejó por enfermero, aunque acabó revitalizando a un BNG en peligro de quedarse estancado.

En esta campaña gris y sucia Anxo será recordado, sobre todo, por subirse al yate de un constructor el pasado verano (que por otra parte, por yates no será). El mismo al que la consellería que su partido encabeza adjudicó un contrato eólico. Y eso por no hablar del mitin-excursión de 500 jubilados que creían que iban a Portugal...
En imagen, el cartel electoral de Anxo Quintana cerca de Riazor, despistado pero formal. La foto es algo así como cuando te estás riendo y no quieres, mientras te hacen una foto.

¡Y yo con estos pelos! (II)

Sigo luchando contra el reloj para tratar de ser algo justo con vosotros -pacientes lectores- y conmigo mismo. Porque me prometí que iba a disfrutar de mis primeras elecciones adultas sin derecho a votar. Y eso que voy a hacer, aunque infrinja nosécuántas normas de la Junta Electoral de Galicia (no confundir, especialmente en estas fechas, con la Junta Central Fallera).

Así que voy a seguir con el segundo político en número de votos, según todos los sondeos. Hablo de O Presidente, aunque gracias al apoyo nacionalista. Hablo, por supuesto, del coruñés Emilio Pérez Touriño (sobre cuyo segundo apellido recae toda la fuerza, como Zapatero). El líder de los socialistas gallegos ya consiguió hacerse con la Xunta en 2005 y tiene muchas papeletas de conseguirlo mañana.

Touriño, del que las malas lenguas dicen que habla castellano en la intimidad, fue profesor de economía en la Universidad de Santiago de Compostela. Además, trabajó intensamente en estudios sobre infraestructuras en Galicia, entorno rural y conexión con el norte de Portugal. Entró en la política y salió escaldado por unas acusaciones de Roldán. Pero volvió. Y, esta vez, consiguió desbancar a Fraga del trono.

Esta campaña la recordará por ser la campaña de las cacerías de ministros con jueces, aquel alcalde corrupto que le salió al PSOE dos días antes de votar y por los encontronazos con un presupuesto en crisis y sus gastos.

En imagen, algo del merchandising que me dieron paseando por Riazor. La piruleta, si sirve de algo, hace días que acabó donde tenía que acabar. Y Fernández de la Vega también acabó donde tenía que acabar...de vuelta a casa.

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